Melendugno (Apulia), 17 de febrero de 2026 — En un suceso que ha conmocionado a millones de personas en todo el mundo, el célebre Arco de los Enamorados —conocido en italiano como Arco dell’Amore—, una de las formaciones rocosas más fotografiadas y simbólicas de la costa adriática, colapsó completamente durante la madrugada del 14 al 15 de febrero, justo en el corazón del Día de San Valentín. El derrumbe, provocado por una combinación devastadora de marejadas ciclónicas, vientos huracanados y lluvias torrenciales asociadas a la borrasca Oriana, ha reducido a escombros una estructura que durante siglos representó el amor eterno para parejas de todo el planeta.
El suceso que nadie esperaba en la fecha más romántica del año
El colapso ocurrió en torno a las 3:47 de la madrugada del sábado, según los primeros informes de la Protección Civil regional. Testigos que se encontraban en las cercanías de Torre Sant’Andrea, en el municipio de Melendugno (provincia de Lecce), relataron haber escuchado un estruendo comparable al de un trueno subterráneo seguido de un silencio sepulcral. La formación caliza, que unía dos farallones marinos en un arco natural de aproximadamente 22 metros de altura y 14 metros de luz, se partió en varios bloques masivos que cayeron al mar Adriático.
No se registraron heridos ni víctimas mortales, ya que la zona estaba cerrada al público por alerta meteorológica desde el día 12. Sin embargo, el impacto simbólico ha sido inmediato y profundo: miles de parejas que habían planeado fotografiarse bajo el arco en esa fecha emblemática se encontraron con la noticia a través de las redes y los medios.
Contexto geológico y climático de una pérdida anunciada pero inesperada
La costa del Salento, particularmente el tramo entre Otranto y Gallipoli, es conocida por su geología frágil de caliza blanca kárstica. El Arco de los Enamorados formaba parte del conjunto de farallones de Sant’Andrea, un paisaje declarado monumento natural de interés nacional desde 1996 y candidato recurrente a la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en la categoría de “paisajes culturales costeros”.
Expertos del Instituto Superior para la Protección y la Investigación Ambiental (ISPRA) llevaban años advirtiendo sobre la aceleración exponencial de la erosión costera en Apulia. Datos oficiales indican que entre 2010 y 2025 la línea de costa retrocedió en promedio 2,8 metros por año en este sector, una cifra que se triplicó durante el último lustro debido a la intensificación de fenómenos meteorológicos extremos vinculados al cambio climático.
“La borrasca Oriana ha sido el golpe definitivo”, explicó el geólogo Prof. Enrico Mazzanti, catedrático emérito de la Universidad de Bari y director honorífico del Observatorio Costero del Mediterráneo Oriental. “Pero la debilidad estructural venía acumulándose desde hace décadas. El arco ya presentaba fisuras visibles de más de 40 centímetros en su cara norte desde el invierno de 2023. Lo que ha ocurrido no es un accidente aislado: es el resultado previsible de la combinación entre subida del nivel del mar, acidificación de las aguas y tormentas cada vez más frecuentes y violentas”.
Reacciones institucionales y clamor popular
El presidente de la Región de Apulia, Antonio Decaro, compareció en rueda de prensa de emergencia el domingo por la mañana: “Hoy Puglia llora una herida en el corazón. El Arco de los Enamorados no era solo una roca: era el lugar donde cientos de miles de personas sellaron promesas de amor eterno. Su desaparición nos obliga a reflexionar sobre nuestra responsabilidad colectiva frente a la crisis climática”.
Por su parte, el alcalde de Melendugno, Maurizio Cisternino, no ocultó su consternación: “Es un golpe devastador para nuestra economía turística. El 38 % de las reservas hoteleras de febrero en nuestro municipio se basaban en visitas al arco. Ahora tendremos que reinventar la oferta turística de una forma que preserve lo que queda de nuestro litoral”.
Desde Roma, la primera ministra Giorgia Meloni emitió un comunicado oficial: “Italia entera siente el dolor de Apulia. Este derrumbe no es solo geológico: es un recordatorio dramático de que el tiempo de la inacción frente al cambio climático ha terminado”. Fuentes cercanas al Ejecutivo aseguran que ya se está preparando un paquete de emergencia de 180 millones de euros para la estabilización de la costa salentina, aunque expertos dudan de su efectividad a largo plazo.
Declaraciones de expertos, testigos y afectados
El antropólogo cultural Dott.ssa Valeria Rinaldi, investigadora principal del Centro de Estudios sobre Simbolismo Romántico de la Universidad de Salento, declaró: “Durante generaciones, el arco ha funcionado como un auténtico altar laico del amor. Besarse debajo de él equivalía a un juramento público de permanencia. Su pérdida altera el imaginario colectivo italiano y mediterráneo de una forma que tardaremos décadas en comprender”.
Un ciudadano anónimo de Lecce, que prefirió mantener el anonimato, comentó a este diario: “Mi esposa y yo nos besamos allí en 2018. Volvimos cada aniversario. Ahora siento que una parte de nuestra historia se ha hundido con el arco. No es solo piedra: es memoria”.
Desde el sector turístico, el presidente de la Asociación de Operadores Turísticos del Salento, Giuseppe Lodeserto, fue tajante: “Perdemos un icono que generaba 14 millones de euros anuales solo en fotografía y merchandising. Necesitamos una respuesta inmediata o Melendugno y todo el litoral adriático sur quedarán irremediablemente dañados”.
Impacto histórico y simbólico: un antes y un después
Diversos analistas coinciden en que el derrumbe del Arco de los Enamorados marca un punto de inflexión comparable a otros episodios de pérdida patrimonial natural en la historia reciente: la caída de la Piedra del Destino en Escocia en 1950, el desprendimiento de la Cara del Indio en Brasil en 2021 o la desaparición de la playa de la Concha en su forma original en San Sebastián.
“Estamos asistiendo al fin de una era romántica geológica”, afirma el historiador del paisaje Prof. Luigi Ferrari de la Universidad de Padua. “El arco no solo unía dos farallones: unía generaciones de enamorados, turistas, poetas y soñadores. Su colapso obliga a Europa a preguntarse cuántos símbolos más estamos dispuestos a sacrificar antes de actuar de verdad contra la emergencia climática”.
Estudios preliminares del CNR (Consejo Nacional de Investigación) estiman que la desaparición del arco modificará irreversiblemente los patrones migratorios de al menos 17 especies de aves marinas que utilizaban la estructura como punto de referencia. Además, la nueva configuración de los farallones podría alterar las corrientes locales y acelerar la erosión de al menos tres kilómetros de costa adyacente en los próximos 18 meses.
Cierre: una herida abierta en el alma de Italia
El Arco de los Enamorados ya no existe. En su lugar, el mar Adriático muestra ahora un corte limpio, casi quirúrgico, entre los dos farallones que durante siglos lo sostuvieron. Las imágenes aéreas difundidas por la Protección Civil muestran un paisaje mutilado, como si la naturaleza hubiera decidido borrar de un plumazo uno de sus propios poemas.
Mientras equipos de geólogos y biólogos marinos trabajan en la evaluación de daños, una pregunta flota en el aire de Melendugno y de toda Italia: ¿cuánto amor puede resistir el avance inexorable del mar? La respuesta, por ahora, permanece sumergida entre los escombros calizos que yacen a 8 metros de profundidad.
El Diario ASDF seguirá informando sobre las consecuencias de este hecho histórico que, más allá de la geología, ha tocado una fibra profunda en la identidad sentimental de millones de personas.
