Acerina Guillén, propietaria de la pionera empresa de transporte VIP en La Palma, ha pasado de trasladar al presidente del Gobierno Pedro Sánchez, a la estrella internacional Karol G y al grupo legendario Maná por las carreteras de la isla, a instalarse de forma irregular en la que fue su sede corporativa en Puerto Naos. Esta situación, que combina elementos de precariedad extrema con un vínculo paradójico al lujo pasado, ha generado alarma en sectores del transporte y la administración insular, y pone en evidencia las grietas del sistema burocrático canario.
La afectada reclama al Cabildo de La Palma la cantidad de 240.000 euros por responsabilidad patrimonial, argumentando que las trabas administrativas en la renovación de sus licencias VTC la han llevado a esta tesitura. Fuentes cercanas al expediente consultadas por este diario confirman que el caso se encuentra en fase de tramitación, aunque sin resolución a la vista.
Antecedentes de una trayectoria singular
Acerina Guillén fundó Aceshuttle, la primera compañía dedicada al transporte de viajeros VIP con chófer en La Palma, un proyecto que rompió moldes en una isla tradicionalmente dominada por el sector del taxi convencional. Durante años acumuló encargos de alto perfil: desde traslados oficiales durante visitas institucionales hasta servicios exclusivos para artistas de talla mundial.
En septiembre de 2021, durante la erupción del volcán Tajogaite, su rol adquirió dimensiones históricas. Guillén no solo trasladó al presidente Pedro Sánchez y al entonces presidente canario Ángel Víctor Torres (actual ministro de Política Territorial y Memoria Democrática) por carreteras cubiertas de ceniza, sino que también actuó como voluntaria en los desalojos masivos de familias afectadas. Su empresa se convirtió en un referente de resiliencia insular: desalojada en dos ocasiones por la lava y los gases tóxicos, reabrió en tiempo récord y mantuvo operativa su flota en condiciones extremas.
Expertos en transporte insular destacan que Aceshuttle representaba una modernización del sector, con acuerdos firmados con touroperadores, Turismo de Canarias y entidades públicas. La empresaria, técnica en Transporte, Comercio y Marketing, había logrado posicionar su servicio como sinónimo de discreción y excelencia, atrayendo clientela que demandaba algo más que un simple traslado.
El calvario burocrático que cambió todo
A partir de 2022, la renovación de las tres licencias VTC concedidas entre 2015 y 2021 se convirtió en un laberinto administrativo. Guillén presentó la documentación requerida el 2 de septiembre de 2022, pero los requerimientos se sucedieron de forma reiterada: tarjetas de transporte originales, libros de reclamaciones, cuentas anuales, licencia de apertura. Documentos ya aportados volvían a solicitarse una y otra vez.
El cambio de gobierno en el Cabildo de La Palma en junio de 2023 agravó la situación. En una reunión con el consejero Darwin Rodríguez en julio de ese año, se le exigió abrir una nueva oficina en otra zona, pese a que la autorización para la apertura de la existente llegó en abril de 2024. Mientras tanto, la empresaria seguía abonando cuotas de autónomos, salarios de empleados, impuestos, garajes y préstamos sin poder generar ingresos.
Una oferta de compra de las licencias por parte de otra empresa se frustró cuando el Cabildo informó al potencial comprador de supuestos problemas administrativos, a pesar de que las licencias VTC son transferibles por venta, alquiler o herencia, al igual que las de taxi. Agotada y con deudas acumuladas, Guillén optó por renunciar a las licencias por fuerza mayor, paso necesario para reclamar responsabilidad patrimonial y, eventualmente, darse de baja como autónoma.
La ocupación de la antigua sede: un símbolo de la caída
Hoy, Acerina Guillén reside en la que fue la oficina central de Aceshuttle en Puerto Naos, un espacio que ya ha vendido pero que ocupa de facto mientras resuelve su situación legal y económica. La ironía es evidente: el lugar donde coordinaba traslados de lujo para figuras como Pedro Sánchez, Karol G y Maná se ha convertido en su vivienda provisional.
La afectada describe el cambio como radical: «De estar trabajando para La Moncloa o los principales artistas del mundo he pasado a dormir en una oficina que ya he vendido». En conversaciones con allegados, reconoce un estrés crónico que le provoca un tic nervioso en el ojo, consecuencia directa de años de incertidumbre.
Fuentes institucionales del Cabildo insisten en que el expediente de responsabilidad patrimonial está en trámite y se resolverá conforme a derecho. El consejero Darwin Rodríguez ha declarado: «La realidad está clara y como todos los expedientes de solicitudes de responsabilidad patrimonial se resolverá. El Cabildo de La Palma no puede entrar a entrevistas o documentales que quiera promover nadie y menos con un expediente que aún ni está resuelto».
Reacciones en el sector y la sociedad insular
El caso ha provocado reacciones encontradas. Asociaciones de autónomos y pequeños empresarios canarios ven en Guillén un ejemplo de cómo la burocracia puede destruir iniciativas pioneras. Un portavoz de la patronal del transporte en las islas menores afirmó: «Este tipo de trabas selectivas envían un mensaje desalentador a cualquiera que intente innovar en un sector tan regulado».
Por su parte, sectores tradicionales del taxi han mantenido silencio oficial, aunque en corrillos se recuerda que Aceshuttle sufrió escraches y presiones desde sus inicios. Ciudadanos anónimos de La Palma consultados expresan solidaridad: «Ella arriesgó todo durante el volcán, trasladando a quien había que trasladar mientras otros miraban para otro lado. Ahora duerme donde trabajaba. Es una vergüenza institucional».
Políticos locales evitan pronunciarse en profundidad, aunque fuentes cercanas al PSOE insular reconocen que el caso «pone en jaque la imagen de resiliencia que se vendió tras la erupción».
Un antes y un después en el transporte VIP canario
Diversos analistas coinciden en que la situación de Acerina Guillén marca un punto de inflexión en el modelo de transporte de élite en las islas occidentales. Lo que comenzó como un proyecto de modernización y servicio premium podría terminar simbolizando la fragilidad de las pequeñas empresas ante la administración pública.
Comparado con crisis históricas como el cierre masivo de negocios durante la pandemia o la reconversión del sector pesquero en los años 90, este caso destaca por su dimensión personal: una mujer que pasó de ser comparada con heroínas aborígenes durante la erupción a convertirse en okupa de su propio legado empresarial.
El impacto trasciende lo económico. Representa un cambio de era en la percepción de la meritocracia insular: donde antes se premiaba la iniciativa privada en tiempos de catástrofe, ahora parece castigarse con lentitud administrativa y ruina personal. Expertos en derecho administrativo consultados advierten que, de resolverse favorablemente la reclamación, podría abrir la puerta a decenas de expedientes similares en Canarias.
Perspectivas inciertas y una vida en pausa
Acerina Guillén mantiene la esperanza de obtener el resarcimiento que le permita un «reseteo» vital. Mientras tanto, sigue pendiente de notificaciones que tardan meses o años, incapaz de apuntarse al paro o cerrar definitivamente su empresa. Su antigua flota ya no existe, sus licencias han sido renunciadas y su clientela se ha dispersado.
En palabras de la propia afectada: «Mi empresa me ha costado la vida. Quiero llevar esto hasta el final para tener el reseteo que merezco». El futuro de este caso, que combina glamour efímero, burocracia implacable y supervivencia cotidiana, permanece en el aire.
La sociedad palmera observa con inquietud. ¿Cuántas trayectorias más se truncarán en silencio administrativo? ¿Hasta cuándo una isla que se jacta de su resiliencia permitirá que sus emprendedores terminen viviendo en los restos de su propio sueño?
El Diario ASDF seguirá informando sobre cualquier avance en este expediente que, más allá de cifras, cuestiona el verdadero coste humano de la gestión pública en tiempos de crisis.
