Los ArmyAwards 2026 vivieron uno de sus momentos más comentados de la noche gracias al discurso de Ricky Edit, que mezcló humor ácido, referencias virales y crítica social ante un público entregado.
La gala de los ArmyAwards 2026 ya prometía espectáculo desde antes de empezar. El evento se había consolidado como uno de los encuentros más peculiares del panorama digital español: una mezcla de influencers, creadores de contenido, famosos tradicionales, personajes virales y figuras imposibles de clasificar. Pero si algo quedó claro esa noche es que el momento que más se comentaría al día siguiente sería el discurso de Ricky Edit.
El presentador, consciente de lo que había ocurrido el año anterior, no dudó en provocarlo:
—“Hostia, veo a Ricky Edit ahí. Dio un discurso el año pasado que me gustó mucho. Ricky Edit, ¿quieres repetir tu discurso del año pasado o prefieres dar uno nuevo?”
Ricky subió al escenario sin papeles, sin estructura clara y con la sensación de que todo lo que iba a pasar a partir de ese momento dependería de su capacidad para improvisar. Saludó al público mezclando español e inglés de forma caótica:
—“Buenas noches a todos. ¿Cómo están? ¿Cómo están? Sorry, okay. Cool.”
Desde la primera frase quedó claro que no iba a ser un discurso solemne ni protocolario. Lo suyo iba a ser, una vez más, convertir la gala en un escenario de comedia salvaje, referencias internas y crítica disfrazada de chiste.
Un homenaje poco solemne al creador de los premios
Ricky comenzó hablando del creador de los ArmyAwards, al que definió como:
“Un andaluz con pasamontañas con los huevos de hacer unos premios que realmente valoran la influencia, o lo que debería significar: originalidad y talento.”
El público respondió con aplausos sinceros. No era solo una broma: los ArmyAwards se habían ganado fama por premiar cosas que otros eventos ignoraban, dando espacio a creadores pequeños, fenómenos raros de internet y personajes imposibles de ver en galas tradicionales.
Pero Ricky no tardó en meter la primera puya:
“Aunque es lo mínimo, no quiero decir que el cabrón vive de tomar nuestro contenido, ponerlo en su Instagram y monetizarlo. Así que al menos unos premios de plástico bonitos y grandes, bien jugado.”
La frase hizo estallar las risas. Era una crítica directa al reciclaje constante de contenido en redes, a los perfiles que viven de recopilar vídeos ajenos y a la monetización fácil. Pero dicha desde el cariño y la complicidad, no desde el odio.
Acto seguido comparó los ArmyAwards con otros premios de influencers:
“Ahora que lo pienso, me equivoqué, creo que Dulceida también tiene algunos premios, pero no los cuento porque estamos hablando de talento, valores y creatividad, no de 40 amigos pijos y darles un trofeo de ‘friends, buddy’ para que suban una story con tus sponsors.”
El comentario, aunque claramente exagerado y satírico, fue uno de los más comentados en redes al día siguiente. Para muchos, Ricky había puesto en palabras lo que mucha gente piensa: que algunos premios parecen más una quedada entre amigos que un reconocimiento real al talento.
La magia absurda de los ArmyAwards
Uno de los momentos más celebrados llegó cuando Ricky describió la experiencia de estar en la gala:
“En ningún otro evento puedes estar meando con Santiago Segura a la izquierda y mi tartamudo a la derecha, eso no tiene precio.”
La frase resumía perfectamente el espíritu del evento: una mezcla imposible de mundos. En los ArmyAwards se cruzan directores de cine, youtubers, streamers, tiktokers, personajes virales de un solo vídeo y gente que nadie sabe muy bien por qué está ahí… pero funciona.
Ese caos organizado es precisamente lo que hace especial a la gala. Y Ricky supo captarlo en una sola imagen absurda y memorable: un baño compartido entre figuras que, en cualquier otro contexto, jamás coincidirían.
El repaso al año: delirio colectivo
Ricky anunció que no tenía mucho tiempo y que nada estaba planeado. Eso, lejos de ser un problema, era parte de su encanto. Dijo que repasaría los 10 momentos más memorables del año y pidió al público que celebrara cada uno con un “Au”.
La prueba inicial fue un desastre. Nadie sabía muy bien cómo gritar “Au” de forma coordinada. Ricky se rió de ello, hizo burla del público y siguió adelante.
Primeros momentos absurdos
El repaso comenzó con referencias que mezclaban deporte, farándula y puro delirio:
- “Ilia Topuria ha derribado a Se Albano Cobares y sigue y sigue con una cara de Sub, apoyando a todos.”
- “Un kid saltó en la fiesta de cumpleaños de Marta Díaz.”
- “Juan Beato ha hecho dos madres hasta ahora en la gala.”
Nadie sabía muy bien qué significaba todo exactamente, pero eso daba igual. El humor de Ricky no depende de que todo tenga sentido. Muchas veces funciona precisamente porque no lo tiene.
Tras ver la reacción del público, Ricky cambió de tono:
—“Okay. Y ahora las noticias reales, okay, veo que lo tenéis genial. Gracias mucho.”
Noticias reales… más o menos
A partir de ahí empezó una lista de momentos virales y situaciones surrealistas que habían circulado durante el año:
1. Carteristas y fuego amigo
“Hemos conseguido que un marroquí pare a carteristas en Barcelona, fuego amigo.”
La frase mezclaba humor negro, ironía social y crítica al discurso fácil sobre delincuencia e inmigración. Dicha como chiste, pero con un fondo claro: la realidad es mucho más compleja de lo que dicen los titulares.
2. El “mom” y los pedos silenciosos
“El mom todavía no sabe cómo escribir selfie. Pero ha aprendido a tirarse pedos silenciosamente.”
Humor absurdo, casi infantil, que sirvió para relajar el ambiente y recordar que no todo en redes tiene que ser profundo o político. A veces la viralidad nace de lo más tonto.
3. El santuario de Franch
“Franch recuperó su santuario. Es verdad que se pasó con las bromas después y tuve que cargar, no sé si lo vieron. Pero de todos modos, ahora está bien.”
Referencia a una polémica viral del año, en la que un creador tuvo que enfrentarse a críticas y consecuencias reales por pasarse de la raya con el humor.
4. Cocinar y la guerra cultural
“Una chica a la que le gusta cocinar ha subido vídeos de ella cocinando y los aliados se han enfadado porque aparentemente una chica que hace macarrones en TikTok está arruinando la lucha por la igualdad.”
Aquí Ricky tocó un tema más serio: cómo cualquier cosa en redes se convierte en campo de batalla ideológico. Hagas lo que hagas, siempre habrá alguien ofendido.
“Felicitaciones, bro, por hacer lo que te gusta, ignorando lo que piensan los demás, de eso se trata la vida.”
Fue uno de los momentos más aplaudidos.
5. El misterio de Pablo
“Hay un tipo que todos hemos visto pero nadie sabe quién es, qué hace o qué le gusta. Solo sabemos que se llama Pablo y que come increíblemente bien. Felicitaciones, dude, ya no está gordo, joder, vi el cambio.”
Un ejemplo perfecto de cómo alguien puede volverse famoso solo por aparecer en vídeos ajenos, sin identidad clara, sin discurso… solo por existir en el sitio adecuado.
Política convertida en meme
Aunque la transcripción solo menciona de pasada esta parte, el discurso continuó con referencias satíricas a figuras políticas como Pedro Sánchez y a otros eventos virales del año. Ricky no hizo análisis político serio, sino que los convirtió en personajes de comedia, tal y como ocurre en redes.
Para muchos, esa es la verdadera influencia de internet: no cambia directamente la política, pero sí cambia cómo la gente la percibe. Los líderes ya no son solo políticos; son memes, clips virales y frases sacadas de contexto.
Ricky jugó con eso, mezclando actualidad y absurdo, sin dar lecciones, pero dejando claro que todo —absolutamente todo— acaba siendo contenido.
El cierre: Rivers y la clase obrera de chalet
El final del discurso fue tan irónico como emotivo. Ricky dedicó el premio a la mujer de la que más ha aprendido:
“Una guerrera que incluso cobrando dinero de TV, veraneando en dictaduras paradisíacas y viviendo en un chalet de lujo, me ha demostrado que se puede seguir siendo clase obrera. Muchas gracias, Rivers.”
La frase era una crítica directa a cierta narrativa de “soy del pueblo” que algunos mantienen aunque vivan rodeados de privilegios. Pero también era una muestra de cariño personal hacia Rivers, a la que agradeció su influencia en su forma de ver el mundo.
El público respondió con aplausos y risas, entendiendo perfectamente la doble lectura: burla y afecto al mismo tiempo.
Un discurso que define una era
El discurso de Ricky Edit no fue solo una sucesión de chistes. Fue una radiografía del año en internet:
- Personas famosas por razones absurdas.
- Polémicas que duran 48 horas.
- Gente cancelada, luego perdonada, luego olvidada.
- Ideologías peleando por vídeos de macarrones.
- Política convertida en meme.
- Premios que intentan no parecer premios.
Ricky no intentó ser profundo, pero terminó siéndolo sin querer. Porque al reírse de todo, dejó claro algo: vivimos en una época donde nada se toma del todo en serio, ni siquiera lo serio.
Los ArmyAwards 2026, más que una gala de premios, fueron un escaparate de la cultura digital española. Y Ricky Edit fue, una vez más, quien mejor supo ponerle palabras —aunque fueran caóticas— a ese desorden maravilloso que llamamos internet.
Al día siguiente, las redes se llenaron de clips, frases recortadas, memes del discurso y discusiones sobre si se había pasado o se había quedado corto. Señal de que había hecho lo que se espera de alguien como él: no dejar indiferente a nadie.
Porque en los ArmyAwards, como en internet, lo importante no es gustar a todos. Es que hablen de ti. Y de Ricky Edit, una vez más, habló todo el mundo.
